sábado, 2 de noviembre de 2019

Miedo (novela)


El otro día en la biblioteca, tomé prestada para leer el fin de semana – con el puente de Todos los Santos – Miedo de Stefan Sweig, y esta pequeña novela, casi del tamaño de un relato largo, merece alguna reflexión.
Lo que me sorprende sobremanera es la capacidad de los escritores masculinos para ahondar en la psicología de la mujer. Autores que en la vida real cuando no son misóginos, son empedernidos solteros o abiertamente machistas, resulta difícil explicar ese desdén hacia la mujer cuando se lee su obra, pues parecen amarla y conocerla más que la mayoría de los mortales.
Este oxímoron intelectual no es infrecuente, pues hay casos paradigmáticos en la historia de la Literatura: Gustave Flaubert, un misógino declarado, siempre bajo las faldas de su hermana y su madre, al que jamás se le conoció más relación amorosa que algún escarceo espistolar con George Sand, dio a luz Madame Bovary, modelo de mujer insatisfecha y neurótica, una obra celebrada universalmente. Dubut de Laforest, el novelista del inframundo parisino con sus mujeres de vida disoluta sometidas al yugo del vicio y la delincuencia, también fue otro autor que siempre vivió a la sombra del celibato más estricto, y sin embargo supo recrear las inquietudes, pasiones y la problemática de la mujer de la calle decimonónica parisina en su amplia obra titulada Los últimos escándalos de París o en La trata de blancas. Maupassant, también sometido a los chantajes anímicos de una madre neurótica que le impedía cualquier relación seria con una mujer,  y sin embargo toda su obra parece un tratado de psicología femenino: Una vida, Pedro y Juan, Mont-Oriol.
No es el caso de Stephan Zweig que se casó dos veces, pero su conocimiento de la psicología femenina trasciende cualquier tipo de relación personal por muy intensa que sea. Ya lo demostró en la novela, corta también, 24 horas en la vida de una mujer, título ya de por sí suficientemente significativo para refrendar lo hasta aquí argumentado.
Con Miedo nos deleita una vez más alcanzando lo más hondo del alma de una mujer burguesa, cuya plácida y monótona vida se ve absolutamente alterada por la angustia que le provoca un cargo de conciencia tras cometer adulterio. Sometida a chantaje, no es posible demorar más la verdad, y toda su vida anterior se ve amenazada con desmoronarse bajo el rudo golpe del escándalo.
La obra transcurre en una constante agonía vital, mientras a su alrededor todo parece delatarla: las miradas de su marido, los rumores de los criados.  
De final inesperado, esta novelita es una delicia. Comenzada su lectura, no podemos dejar de leer, de tal modo empatizamos con la protagonista, apiadándonos de su debilidad, y a la que acompañamos por los intrincados vericuetos anímicos que la llevan a buscar desesperadamente los medios para liberarse del enorme peso de una carga insoportable.




sábado, 6 de abril de 2019

Los colores del incendio (Novela)

En una reciente entrevista concedida al periódico ABC, Pierre Lemaitre se autodefine como el último de los escritores del siglo XIX.
Lo que en principio pareciese ser un pretencioso título para un escritor del siglo XXI, adquiere plena certeza con la lectura de su última novela, Los colores del incendio, continuación de la celebrada Nos vemos allá arriba, - comentada en este blog - donde se narraban las aventuras y desventuras, sobre todo estas últimas, de dos amigos a los que la Primera Gran Guerra une en desgracia: Albert Maillard y Édouard Péricourt. Novela por la que le fue concedido el Premio Goncourt, que no es cuestión baladí al tratarse de la mayor condecoración para un escritor en el país con más raigambre literaria del mundo: Francia.
Así pues, considerarse miembro del mismo club de Emile Zola, Gustave Flaubert, Guy de Maupassant, Pierre Loti, Paul Bourget, Edmond de Goncourt, no supone ningún gesto de arrogancia de Lemaitre, y su nuevo libro refrenda esta camaradería aunque resulte extemporánea.
En efecto, el ritmo narrativo y el nervio estilístico de Lemaitre, en esta nueva novela, es el de un avezado folletinista del siglo XIX. No nos confundamos, no utilizo este adjetivo en el sentido peyorativo que a veces suele concedérsele; el término folletín suele ser atribuible a obras dirigidas a porteras o amas de casa que se publicaban por entregas en los periódicos, lo que sin duda les confería poca calidad en la presentación, no en el contenido. Pero esta adscripción a un público a priori poco exigente, resulta ser absolutamente injusto. Por folletín me refiero a la narración con giros dramáticos tan hábiles que hacen que el lector lamente la cercanía del final por lo que está disfrutando y se apresure a comprar el próximo número del periódico que la contiene. Esto solo lo conseguían los maestros, no en vano los reyes del folletín fueron Honoré de Balzac en Francia y Charles Dickens en Inglaterra.
Los colores del incendio es la historia de una venganza. Considerada globalmente, la trama no es original. Me recuerda El conde de Montecristo, intercambiando a Edmundo Dantés por Madeleine Péricourt y, eso sí, en un menor número de páginas. En síntesis, el argumento se inicia con la caída en desgracia de Madeleine, una rica heredera, a la que una tragedia familiar y la posterior traición, urdida por sus allegados, la sume en el abismo de la miseria, hasta que llega la oportunidad de llevar a cabo su venganza, lo que constituye el núcleo de la historia.
Pero al margen de esta similitud argumental folletinesca, que espero no disuada al potencial lector, no se engañen, la novela es una delicia.
Ambientada en el París de entreguerras, el autor hace gala de un conocimiento de época que demuestra el prolijo trabajo de documentación que hay detrás. La prosa ágil y fresca jamás se detiene en hechos irrelevantes que resulten fatigosos o innecesarios, y la fuerza de los personajes conforman una historia verosímil y absolutamente empática, página tras página, dejando un regusto en el lector a las novelas realistas de los grandes narradores decimonónicos franceses citados al principio de esta reseña. De ahí la comparativa.
Toda la novela es la demostración palpable de la versatilidad de este escritor, cuyo eclecticismo temático continúa fascinándonos, tanto con relatos de esta naturaleza, como con la serie de las cruentas novelas policíacas del comisario Camille Verhoeven, o las vicisitudes de una pobre víctima de la reciente crisis económica en su anterior novela Recursos inhumanos (comentada en este blog). 
Los amantes de la literatura estamos de enhorabuena con la aparición de esta nueva novela. Y si la publicasen en folletín, no me daría llegada la hora de la apertura del kiosco para conseguir el ejemplar del periódico que imprimiese el siguiente capítulo.

José M. Ramos
Pontevedra, 6 de abril de 2019


lunes, 1 de mayo de 2017

La celda de cristal (Novela)

Patricia Highsmith es sobradamente conocida, pero en particular lo es en el ámbito de los aficionados al thriller. Sus novelas han trascendido más allá del mero trabajo literario para convertirse en guiones de cine de gran éxito. ¿Quién no recuerda Extraños en un tren, o el Talento de Mr. Ripley, llevados con tanto éxito a la gran pantalla?
En 1964 Highsmith escribió La celda de cristal, novela que llegó casualmente a mis manos en un mercadillo de libros de ocasión y que esta semana acometí, con cierto escepticismo, porque no es esta una escritora santo de mi devoción.
La novela es una narración que consta de dos partes diferenciadas. La primera describe las desventuras de un arquitecto que es condenado a seis años de prisión acusado de corrupción por edificar un colegio público con materiales de ínfima calidad y quedarse con el dinero sobrante del presupuesto destinado a la obra. La vida carcelaria en toda su dimensión está bien descrita, pero no deja de carecer de emoción, de chispa… de ese algo que para mí no tiene esta escritora… Me resulta de una impasibilidad desesperante y empatiza poco con el lector – en este caso conmigo.
La segunda parte es la puesta en libertad del protagonista. Volver a retomar la relación con su esposa. Esta, durante su ausencia, tuvo una aventura con el abogado que llevaba su caso, lo que desata una crisis de celos que desemboca en el asesinato del amante. Un argumento simple.
Vamos viendo la transición del hombre, supuestamente inocente, en el criminal sin escrúpulos, apenas turbado por sus acciones y con la misma impasibilidad psicológica.
En definitiva, una novela más que no me ha dejado huella ni mínimamente profunda. Aunque claro, leída después de haber disfrutado con el último trabajo de Pierre Lemâitre (Recursos inhumanos), leer a Highsmith es como pretender sentir la dulzura de un caramelo después de haber chupado un limón.

Ciudadano ilustre (película)

Ciudadano ilustre es una película extraordinaria. Una durísima crítica al provincianismo, en el que la mezquindad, la envidia y la bajeza moral es la forma de vida de una población que no ve más allá de su monótona existencia. La idiosincrasia del argentino sabelotodo, de oratoria fácil y verborrea abundante pero vacía, es puesta de manifiesto en esta cinta, con una gran dosis de ironía.
Salas, un pequeño pueblo rural en lo más recóndito de la Argentina profunda, ve como su hijo más célebre, recientemente galardonado con el premio Nobel de literatura, regresa al lugar de donde huyó cuando joven para buscarse un futuro para dedicarse a las letras. Años después, ya convertido en un escritor de renombre mundial, es invitado por las autoridades pueblerinas para nombrarlo “ciudadano ilustre”. Movido por una súbita añoranza y curiosidad, regresa para encontrarse con su antigua novia, ya casada con un viejo compañero de escuela. La presencia del hombre altera a todos los estamentos el pueblo, y el hombre ve como a su alrededor la miseria de la que antaño escapó, vuelve a rodearlo de un modo sofocante. Todo el mundo trata de agasajarlo a su modo, pero siempre tratando de obtener un beneficio a cambio. La ignorancia y la incultura acaban abrumándolo de tal modo que ya no puede ignorarlo por más tiempo, por lo que acaba poniendo a cada uno en su sitio a pesar de las posibles consecuencias.
De lo mejor que he visto este año y que una vez más me confirma la progresión y calidad del cine argentino, tan en auge como en declive sigue estando el cine español prostituido por las subvenciones.
       

Recursos inhumanos (Novela)

Pierre Lemâitre vuelve a despertar nuestro interés con su última novela, Recursos inhumanos. En la mejor tradición del thriller psicológico, este autor francés, que ya puede considerarse un clásico de la novela negra por su serie sobre el comisario Camille Verhoeven, nos sorprende con una original historia de un hombre de familia y clase media alta, cuya profesión es la gestión empresarial de recursos humanos. De la noche a la mañana, ve como la crisis económica lo sume en el paro y como la vida que llevaba felizmente con su esposa se va degradando progresivamente. Su edad, aproximándose a los sesenta, le dificulta sobremanera introducirse de nuevo en el mercado laboral, por lo que tiene que aferrarse a lo único que encuentra: reponedor en unos almacenes y sometido a las órdenes y humillaciones de un inmigrante. Enfrentado con su jefe, es despedido. A partir de ese momento se afana desesperadamente en volver a buscar trabajo. Tras varios fracasos, encuentra una oportunidad para ser contratado por una gran empresa. Aparte de su currículo y la clásica entrevista, ha de pasar una curiosa prueba al igual que los demás candidatos al puesto. Esta consiste en evaluar a cinco altos directivos de esa empresa, simulando un secuestro fingido, y analizar sus reacciones cuando están sometidos a la presión que les hace temer por sus vidas, para comprobar el grado de lealtad que tienen hacia la institución.
La imperiosa necesidad de obtener el trabajo, le conduce a cometer actos reprobables para salir victorioso, complicando sus relaciones con su esposa y sus dos hijas, pero no por ello cejando en su ambición de recuperar una vida que ve hundirse cada día más en la lacra del desempleo.
Pierre Lemâitre, no solo desgrana un argumento de difícil concepción, que podría volverse en su contra por su excesiva complejidad, sino que también ahonda en la psicología de sus personajes poniendo al lector en la piel de estos, siendo esta una de las características principales de este escritor francés. Por añadidura, la resolución de la trama no decepciona en absoluto, sin desembocar en esos finales que suelen constituir un dificil reto para el autor y que derrumba en tantas ocasiones, como un castillo de naipes, obras muy bien estructuradas. No es este el caso que nos ocupa.
Después de su novela anterior, Tres días y una vida, que nos resultó un tanto decepcionante, Lemaitre vuelve por sus fueros con estos Recursos Inhumanos, novela que nos hará pasar unos momentos realmente placenteros.
Otras obras recomendadas de Pierre Lemâitre son: Nos vemos allá arriba, la serie policial protagonizada por el comisario Camille Verhoeven (Alex, Camille, Irene), Rosy & John, Tres días y una vida.

lunes, 24 de abril de 2017

El día que se perdió la cordura (Novela)

Lo primero que me llama la atención es la localización geográfica y la nacionalidad de los personajes. Se desarrolla la historia en Boston y en Quebec, y los protagonistas se llaman Steven, Jacob, Stella, en vez de Esteban, Jacobo o Estrella. ¿Por qué siendo de Málaga se va tan lejos? ¿Acaso no estamos ya abrumados de novelas y películas anglosajonas, como para no permitirnos un pequeño toque autóctono y más familiar? ¡Eres de Málaga, hombre!… No se trata de cambiar la hamburguesa por el pescaíto frito, pero un poquito más de sabor local. En eso hay que aplaudir a Dolores Redondo, salvando, claro está, las distancias.
En todo el relato hace uso de subterfugios narrativos que resultan muy evidentes, lo que, desde mi punto de vista, empobrecen la prosa. Esto añade cierta desconfianza hacia el autor porque parece mostrarnos una bisoñez que nos hace prejuzgar la obra desde el principio, rompiendo la imprescindible complicidad con el lector.
El argumento comienza con una puesta en escena desmesuradamente escabrosa: un tío desnudo en plena calle bostoniana (bien podía ser la calle Larios) portando una cabeza sanguinolenta en su mano… Luego lo típico: detención, ingreso para una evaluación psiquiátrica, dada la aparatosidad del suceso, y la presencia de la especialista en perfiles del FBI (para lo que hace, nuestra Guardia Civil sería mucho más efectiva). A partir de ahí, la historia comienza a hacerse irritante. Todo se mezcla en un batiburrillo infumable que no logras entender hasta la página trescientos. El psiquiatra, la policía, el detenido… Y lo que parece comenzar como un thriller de manual, se va convirtiendo, página tras página, en un complot que resulta tan inverosímil, tan forzado y tan caótico, que el único motivo que te mantiene leyendo es la insana curiosidad para ver a donde conduce semejante paja mental. No me gusta desvelar argumentos, pero para que se hagan una idea tomen estos ingredientes: una vidente lideresa salida de no se sabe donde, una secta poderosa, asesinos en serie, víctimas (¿por qué siempre han de ser jovencitas?)… todo un cúmulo de tópicos de la peor literatura de terror.
Ni a Stephen King, en su máximo estado de alteración de conciencia, se le hubiese ocurrido tamaña historia. Si Dolores Redondo me decepcionó con el final de El Guardián Invisible, al menos me hizo disfrutar de su lectura y su buena forma de hacer, pero Javier Castillo ya me hizo sospechar de su honestidad literaria desde el minuto uno con El día en el que se perdió la cordura. Solo se salva el título, el cual está muy bien traído...

domingo, 26 de marzo de 2017

El Guardián Invisible (Novela)

No se puede negar que Dolores Redondo escribe bien, sabe mantener la atención del lector y conoce el oficio, pero opino que su novela, El Guardián Invisible, ha sido sobrestimada.
He de decir que la novela me enganchó y la habilidad de la autora me fue llevando de la mano hasta llegar al decepcionante final. El desenlace estropea lo que pudiera haber sido un magnífico thriller. Son magníficas las ambientaciones, imágenes, en definitiva la naturaleza del país vasco que esta escritora nos transmite con su prosa, pero sus personajes son exagerados; todos sin excepción: la protagonista una detective con estudios en Cuántico (¿existe algún policía en España con ese bagaje?), con un trauma infantil de agárrate y no te menees, casada con un reputado escultor americano que es la pura perfección y paradigma del esposo ideal, del yerno querido por cualquier madre, una hermana que es una bruja, otra totalmente opuesta, indolente y timorata; La tía, que al principio parece que se trata de una viejecita bonachona, resulta ser una ex hippie, militante de la revolución del París de los 70 y que además echa las cartas del tarot, creyéndose a pies juntillas los vaticinios que estas deparan. Los cuñados, uno alcohólico y el otro adicto a la Playstation… ¿para qué seguir?
Pero pese a ello, la novela va entrando, a sorbos pero va entrando. Ahora bien, después del guiso condimentado con todos los ingredientes anteriores, llegamos a la conclusión de la novela (que por razones obvias no voy a desvelar). Los fuegos artificiales se convierten en pólvora mojada. Es como si Dolores Redondo hubiese estado pintando un cuadro naif, y, tras un arduo trabajo en el detalle, rematase la obra con un brochazo.
En definitiva, ¿merece ser leída? Sí para el que quiera leer un libro entretenido, bien escrito y con cierta dosis de fantasía. Lástima el final. Vean también la película, así no boicotearemos injustamente el trabajo de tanta gente que ha puesto en la picota la bocazas de Miren Gaztañaga con su desprecio hacia los españoles. ¿Y los dos libros siguientes que conforman la trilogía del Baztán?... No sé… a mí, de momento, no me interesan.

Soy Pilgrim (Novela)

Tres historias interrelacionadas constituyen el núcleo de esta novela, confluyendo de un modo magistral. Un crimen en un sórdido hotel de New York cercano a la Zona Cero después de la caída de las torres gemelas; un asesinato en una residencia de lujo en una ciudad de Turquía; la preparación del mayor atentado terrorista en suelo norteamericano que, comparado con los ataques del 11-S, estos últimos serían como la picadura de un mosquito.
Esta trilogía de sucesos configura la novela de Terry Hayes. Soy Pilgrim es un excelente thriller policíaco y de espionaje de los últimos tiempos, donde el autor conoce muy bien los entresijos de la política internacional así como los vericuetos de las agencias de inteligencia de Occidente y el oscuro mundo del terrorismo yihadista. También es un buen libro para hacernos reflexionar sobre la fragilidad del llamado primer mundo y, sin caer en una fácil paranoia, estremecernos con la facilidad que este nuevo enemigo tiene para destruir los cimientos de nuestra civilización.
En la línea de los Graham Green, John Le Carre, Tony Clancy y Frederick Forsyth, Terry Hayes ha logrado una novela donde cada línea es una aventura, un despliegue de técnicas policiales y ardides del mejor de los agentes encubiertos.
Escrito en primera persona, su protagonista es un agente de la División, sección especial del servicio de inteligencia de Estados Unidos, que ni siquiera la CIA conoce su existencia. Una especie de James Bond del siglo XXI, pero por fortuna sin ningún cliché heredado del personaje de las novelas y guiones de Ian Fleming.
Como todo thriller, poco se debe decir del argumento para que el lector disfrute cada situación con el placer que nos depara esta original novela. Un libro extenso pero apasionante que engancha desde la primera página de modo que su lectura se convierte en una adicción. No se asusten por su tamaño: 862 páginas. Cuando la finalicen habrían deseado que tuviese el doble.
Muy recomendada para los aficionados al thriller y a la política-ficción.



domingo, 7 de junio de 2015

The americans (Serie)

Durante la administración de Ronald Reagan la guerra fría se recrudece y el proyecto militar americano, llamado “la guerra de las galaxias”, para crear un escudo anti misiles, reactiva las actividades de los espías de la KGB soviética en tierra estadounidense.
La serie trata de la vida de los “ilegales”, una pareja de espías rusos que han sido entrenados para introducirse en la sociedad americana y pasar desapercibidos al formar un típico matrimonio americano con dos hijos menores. Los niños desconocen las actividades de sus padres que mantienen una tapadera profesional como propietarios de una agencia de viajes. Son el mayor objetivo de la brigada antiespionaje del FBI, pero son escurridizos y muy difíciles de localizar.
Sus actividades se basan en el engaño, la variedad de personalidades que asumen para evitar ser descubiertos, las mentiras e incluso su propia prostitución por el amor a unos ideales grabados a sangre y fuego en sus mentes y en sus corazones. A veces, el ritmo de vida americano les tienta, pero siempre se tienen el uno al otro para volver a retomar el camino y el trabajo que les ha sido confiado, aunque las dudas aumentan a medida que ven crecer a sus hijos, sobre todo en el hombre, ya que la esposa en mucho más radical en sus convicciones políticas.
Escrita por un ex agente de la FBI, The Americans es una serie que también describe con mucho realismo los entresijos de la Agencia Estatal Americana que vela por la seguridad de sus ciudadanos, los movimientos en la embajada rusa, las decisiones políticas que pueden alterar el devenir de la historia, etc.
Está inconclusa, pues la cuarta temporada todavía no ha llegado a España, pero las tres primeras bastan para apreciar su calidad.
Buenos actores, y muy buena caracterización de las tipologías soviéticas. Molestan a veces los diálogos en ruso que están subtitulados, pero es un mal menor en aras al realismo.
Una serie que da una buena medida de la guerra fría durante ese periodo y, si bien es bastante maniquea, no por ello deja de tener un relativo interés histórico y sobre todo es muy, pero que muy entretenida. Notable alto.

American Crime (Serie)

    En un pueblo americano se comete un brutal crimen. Un joven matrimonio es atacado en su propia casa. El hombre fallece y la esposa es hospitalizada en estado de coma. Él, un ex veterano de la guerra de Irak, un hijo modelo y un ciudadano ejemplar… Ella, una ex miss y reina del Instituto; en definitiva, la familia modelo americana que todos quisiéramos para nosotros y nuestros hijos.
     La policía detiene a un hombre de color como principal sospechoso del crimen y a dos cómplices.
Ahora bien, lo que en principio puede tratarse de una serie con ciertas dosis de thriller, de pronto se convierte en un crisol de razas. Las tipologías de los personajes son tan variopintas que nos parece estar asistiendo a una sesión de la ONU.
     El sospechoso es de color, con rasgos occidentales, drogadicto y con una novia, drogadicta también, más blanca que un prado después de una copiosa nevada. El primer cómplice es un mejicano, delincuente habitual que se dedica al trapicheo en un país en el que está ilegalmente y al que se le busca en su país de origen por asesinato. El segundo cómplice es un menor, mejicano también, que vive con su padre viudo y su hermana en los suburbios menos favorecidos de la ciudad.   
Y ahora viene lo mejor. La hermana del sospechoso es una islamista radical que lleva el velo de las mujeres árabes durante los once capítulos de la serie. Militante islámica, lidera un movimiento para la liberación de su hermano, apelando a un pretendido victimismo por razón de raza y religión. La novia del sospechoso es una joven de familia bien que ha sido adoptada de niña, pero que sale contestaría y rebelde. Abandona su familia y se sumerge en el mundo de las drogas con su pareja de color, renegando de la familia que la crió.
     Pero todavía no he acabado. En la casa de la víctima se descubre un alijo de drogas que lleva a la policía a determinar que el asesinado era traficante. Su esposa, en coma durante la mitad de la serie, y con afasia y amnesia cuando despierta, una redomada ninfómana que se acostaba con todo bicho viviente con la anuencia de su marido. La madre de la víctima una racista e intolerante que trata de que el fiscal añada a los cargos el crimen por racismo. El ex marido de esta última, un ludópata que había abandonado a sus hijos cuando eran niños y que quiere redimirse. El hermano de la víctima, un soldado destinado en Europa que tiene una relación  sentimental con una asiática para ahondar más en el racismo de su madre.
     ¿Debo continuar? … Con todos estos ingredientes que puede salir de ahí… Una serie de televisión que, de forma inaudita, resulta sosa, sin sustancia y carente de ritmo…. Resulta una tremenda paradoja que un guiso con esos ingredientes resulte tan decepcionante, para bien o para mal.
     Pretende ser una tremenda crítica al racismo que al final, y por las personalidades tan esperpénticas de sus protagonistas, acaba resultando cómica.
Lo mejor de todo es que la historia finaliza en el capítulo 11 y no tiene más temporadas.

José M. Ramos.




viernes, 1 de mayo de 2015

The man from the earth (película)

     The man from the earth es una película rodada en 2007 que pasó desapercibida para el cine comercial, pues se trata de un rodaje independiente y de bajo presupuesto. De hecho no me consta que haya sido doblada al español. No obstante está considerada en algunos ámbitos como película de culto. La vi subtitulada hace unos seis o siete años, y en su momento me produjo una muy buena impresión, que fue reforzada por un segundo visionado esta misma mañana.    
      Un grupo de amigos, profesores de Universidad, se reúnen para despedir a John Oldman, profesor de Historia que ha decidido mudarse sin dar ningún tipo de explicación, cuando estaba a punto de conseguir un puesto destacado en su departamento. Oldman es reticente a confesar los motivos de su repentina marcha, lo cual motiva la curiosidad de los presentes.  La insistencia de sus amigos provoca una confesión extraordinaria e increíble, provocando intensos momentos de zozobra y desconcierto en el auditorio.
     La acción se desarrolla en su totalidad en una casa en la que los personajes desarrollan ideas de naturaleza histórica, científica, filosófica…etc, donde la temática se centra de un modo absoluto en los diálogos entre personas especialistas en campos como la Biología, la Antropología, la Psicología, la Historia, la Teología y la Arqueología, siguiendo un esquema casi de obra teatral.
     En la película se analizan aspectos de la evolución del hombre desde la Prehistoria, y se da una explicación racional a las religiones, echando por tierra su carácter espiritual, lo que impacta y hace quebrar la fe de algunos de los personajes.
      Notable y muy recomendable por la originalidad del guión.

lunes, 27 de abril de 2015

Matar al mensajero (película)

     Los sórdidos tejemanejes de la CIA y su implicación en casos muy turbios, tales como la vinculación del tráfico de drogas en centro América a fin de procurar fondos para sufragar bajo cuerda, y a espaldas del Senado, la guerra encubierta contra los movimientos procomunistas del cono sur americano, descubiertas por un periodista de un modesto periódico de San José.
     Basado en hechos reales, Matar al mensajero, nos muestra los entresijos del periodismo de investigación y la dificultad que conlleva una tarea tan solitaria, ingrata y peligrosa. Enfrentarse a la desconfianza de los propios colegas, arriesgar la reputación y padecer la injusticia del descrédito promovido de las más altas instancias, son situaciones que no arrugan a Gary Webbs. Son los esfuerzos denodados de un David contra un Goliath imposible de vencer.
     Película notable, con una muy buena interpretación de Jeremy Renner y que todos los periodistas en ciernes, e incluso curtidos, deberían ver para comprobar cuanto honor y probidad hay detrás de una actividad tan sagrada como es contar la verdad.

miércoles, 22 de abril de 2015

El beso y otros cuentos (relatos)

     Contar mucho en pocas palabras, y hacerlo bien, solamente es patrimonio de muy pocos elegidos. Buscar las palabras precisas, omitir lo innecesario,  y no sucumbir en la retórica y la filigrana literaria, solo lo hacen los maestros del género y Antón Chéjov se encuentra entre uno de ellos. 
     El beso y otros cuentos es una antología que contiene una pequeña muestra de lo más representativo del maestro ruso, entre otros, La dama del perrito, un clásico ya de la narrativa corta.
     Escapando del cuento de efecto, es decir de los finales inesperados, Chéjov nos describe fragmentos de realidad de un modo tan realista, que nos sumerge en sus historias como si estuviéramos presentes, rodeados de sus personajes o viéndolos actuar, conversar, vivir...
     Hay quien reprocha a Chéjov su prolífica producción en detrimento de una mayor enjundia de sus historias. Muchas de ellas son imágenes que no nos dejan un poso de entusiasmo como puede ocurrir con los cuentos de Maupassant. Esto hace que los lectores que buscan emociones fuertes se decepcionen con Chéjov, porque este no trata de sorprender al lector, simplemente lo conduce de la mano por una serie de vidas y hechos que a veces, muy pocas, conmueven o entusiasman, pero que siempre están encaminadas a enseñar, a mostrar y a conocer la época presoviética que le tocó vivir. Los mujiks, las amplias llanuras rusas, los amos, los siervos, la miseria del campesinado y el lujo de la aristocracia, y sobre todo profundizando en la psicología de sus personajes.
     A diferencia de otros escritores, Chéjov es un psicologo, mientras que otros son fotógrafos. Sus personajes piensan y actúan en función de sus emociones, es decir que sus pensamientos son lo que motivan sus actos, mientras que en otros autores, los personajes se definen por sus actos, como marionetas en manos del escritor.
     Un libro clásico para acercarse a la ingente producción de este escritor ruso, cuya monumental obra completa ha sido recientemente publicada en la Editorial Páginas de Espuma en 4 volúmenes. Ya han salido los dos primeros a la venta y esperamos ansiosos los otros dos.

Whiplash (película)

     Si eres amante de la música, y en particular del jazz, no puedes dejar de ver esta película. Hace tiempo que no me entusiasma una película de tal modo, y cuando no tengo referencias previas de ella y resulta ser tan buena, el placer que experimentas viéndola y la sensación que te deja en el alma, cuando acaba, es muy difícil de definir, pero estoy seguro de que los cinéfilos me entenderán.
     Whiplash es la historia de la ambición por ser el número uno. En este caso se trata de ser el mejor intérprete de batería, lo que permite una serie de recursos estéticos y sobre todo acústicos impresionantes. Por otra parte, la historia también gira en torno a la relación alumno-profesor; una relación de amor-odio basada en la presión a la que el profesor (J.K. Simmons) somete al chico (Miles Teller) para incentivarlo, cruzando muchas líneas rojas en su labor didáctica.
     El profesor, magníficamente interpretado por J.K. Simmons, – que me recuerda mucho al calvo de la lotería– hace gala de una metodología que recuerda a la que los mas viejos del lugar vimos en El sargento de hierro de Clint Eastwood tratando a sus marines, pero en este caso los marines son alumnos de un famoso conservatorio de música de New York.
     No adelanto más. Tan solo decir que me pareció un goce para los sentidos, con unos temas de jazz a lo largo de toda la película que hacen que su banda sonora sea otro de sus grandes alicientes. 
     Aunque tal vez los premios signifiquen poco, en este caso he de coincidir con los jurados de los múltiples certámenes que han valorado con sobresaliente esta película.
     Es posible que alguna sensibilidad mojigata se turbe con alguna escena. Ni caso… pelillos a la mar… ¿Un profesor cabrón insultando a sus alumnos? ¿Cuántas veces no habremos tenido la tentación?... y viceversa.
     Un sobresaliente para este film, opera prima del director Damien Chazelle.

sábado, 11 de abril de 2015

Django desencadenado (película)

Aunque la película es del año 2012, ayer volví a visionarla, porque opino que Tarantino es un director para disfrutarlo más de una vez. Tanto Reservoir Dogs, como Pulp Fiction, películas de culto donde las haya, nunca me cansaré de verlas,
Tarantino es uno de los directores más cinéfilos, en el sentido literal del término, que existen. Ex vendedor en un video club, vio en su vida miles de películas y no cabe duda que es un hecho que se advierte en su producción. Todo su cine es un constante homenaje al séptimo arte.
Django desencadenado es un híbrido entre el western y las películas de esclavitud que en los Estados Unidos suelen prodigarse como un acto de penitencia ante ese histórico atentado contra los derechos humanos. Todo ello aderezado con el inigualable toque cómico de Tarantino. Guiños aquí y allá a los clásicos del género e incluso a la hilarante Sillas de montar calientes de Mel Brooks, en la que este nos propone a un sheriff negro.
Los personajes están de tal modo caricaturizados  que se prestan al lucimiento de los actores que los encarnan. El Dr. Schultz, interpretado por el actor austríaco Christoph Waltz, descubrimiento de Tarantino en Europa, no cambia el registro de su papel en Malditos bastardos, no obstante realiza un trabajo destacable. Y, sobre todo, podemos ver a un Leonardo DiCaprio en el rol de un señorito sureño arrogante y esclavista que me ha sorprendido agradablemente, partiendo de la base que no es precisamente un actor de mi devoción.
Luego, salpicados en casi tres horas de metraje, los divertidos gags, – destaco la discusión entre los miembros de Ku Kux Klan (error histórico porque el KKK surge después de la Guerra Civil, y la película se desarrolla dos años antes) – los diálogos brillantes– la lección de frenología de Leonardo DiCaprio ante una calavera, simulando un Hamlet sureño – y por supuesto la sangre… Siempre presente la ecuación "Tarantino igual a Sam Peckimpack elevado a la enésima potencia".  El propio Quentin, inmolado en una explosión de dinamita que lo convierte en un humeante cráter, nos puede dar una idea de la violencia que discurre a lo largo y ancho de esta genial producción.
En definitiva, tres horas de gran cine, y aunque no sean afectos al western no se la pierdan.

lunes, 6 de abril de 2015

Interstellar (Película)

     Reconozco que siempre me ha gustado la ciencia ficción. Eso sí, cada vez menos. Con los años voy perdiendo afecto por lo fantástico y lo imaginativo, y parece que la gravedad ejerce más influjo en mí, asentándome en el ámbito de lo cotidiano y real, como se suele decir, haciendo que tenga los pies en la tierra. En cualquier caso siempre aplaudo una buena novela o película de ciencia ficción, si bien es difícil que ya me sorprenda.

El cine actual suele disfrazar la mala calidad de los argumentos con unos efectos especiales que hacen que la atención del espectador se centre en el continente en detrimento del contenido. Fuegos artificiales para un pobre guión. La cuestión es qué demanda el espectador: ¿un buen guión o buenos efectos? Lo ideal es conjugar ambos, pero no siempre es fácil. El problema es cuando estos dos aspectos adolecen de calidad.
     Es el caso de Interstellar, donde una nave espacial viaja a otro universo por un agujero de gusano (tema recurrente para los viajes a sistemas a años luz) porque la Tierra está viviendo una situación apocalíptica y se pretende buscar una salida para la raza humana allende las estrellas. Nada original en su concepción.
     Un enredo con el continuo espacio-tiempo que los guionistas modelan a su antojo. Paradojas del viaje en el tiempo utilizadas ad hoc para convertirlas en conmovedoras reuniones entre padres de 30 años e hijas de 90. Sí, digo bien…hijos que parecen padres y viceversa. Ya saben.... la teoría del asesino del abuelo... Una ensalada temporal aderezada con luces, brillos, e incluso con el protagonista dentro de un teseracto o cubo cuatridimiensional. Ciencia ficción a paladas y sin control.
     En definitiva, nada que no nos hayan contado ya los Asimov de los años 70 basándose en las consecuencias prácticas e indemostrables de la Teoría de la Relatividad de Einstein y un pobre mensaje filosófico. Guión poco original y efectos especiales sin demasiada alaraca. En la escena en la que la nave se introduce en un agujero negro, los efectos visuales son muy parecidos a los de 2001, una odisea del espacio (película mil veces mejor pese a tener 33 años menos), solo faltaba que sonara el Danubio Azul.
     Un Matthew McConaughey que no se supera desde su registro en True Detective (el mejor de su vida profesional) y un Matt Damon, pasado de kilos, que no sé como se presta a interpretar un papel tan secundario.
Calificación: Suficiente.

Hijos de la anarquía (Serie TV)

     Acabo de ver la séptima y última temporada de la serie televisiva Hijos de la anarquía. A los amantes de las  series de temática policíaca, thriller y acción, no les pasará desapercibida.
     Esta serie, sin duda muy influenciada por las andanzas y tropelías de los tristemente célebres Ángeles del Infierno californianos, aquellos marginados hippies y chalados de las motos de los setenta, desarrolla las vicisitudes de un club de moteros, en cuya chupa distintiva se estampa la imagen de la Parca y su guadaña, figura inquietante que ya nos augura una gran dosis de morbosa deleitación.
Logo de la serie
     Los Hijos se dedican, desde su fundación, allá por los años setenta, al tráfico de armas, cuyo proveedor principal es el IRA irlandés. Tienen su sede en un pequeño pueblo llamado Charming, donde la policía local, para mantener la paz, hace la vista gorda.
     Provistos de un régimen jerarquizado y democrático, su presidente y vicepresidente dirigen el club, aunque las decisiones importantes han de pasar por la mesa y votadas por todos sus miembros.
     La serie se divide en siete temporadas, cada una de las cuales gira en torno a la relación entre los negocios del club, las desavenencias con las bandas rivales, las cuitas personales de sus miembros y, sobre todo, los problemas de la familia de Jacks Teller, vicepresidente del club e hijastro del presidente. Su madre, Gemma Teller, hace y deshace en la sombra, siendo la gran matriarca del grupo y una de las protagonistas principales de la serie.
     Unos actores curtidos dan mucha verosimilitud a sus roles. Aunque contiene muchas dosis de violencia y derramamiento de sangre, las historias van y vienen a velocidad vertiginosa, en frenético ritmo, de modo que el espectador en ningún momento puede darse siquiera un descanso.
     Buena serie, bien hecha, sin escatimar medios, guión cuidado y grandes actores. Merece la pena dedicar un par de horas a los dos primeros capítulos para comprobar si engancha o no. En caso afirmativo, aseguro que la serie no es de las que decae, sino todo lo contrario. Yo la calificaría con un bien próximo al notable.

viernes, 3 de abril de 2015

Vestido de novia (Novela)

Vestido de novia es un thriller. Género difícil el de la novela negra porque ya tiene mucha tradición y el aficionado es implacable en su crítica. Aun así, y con la exigencia que le imponemos, no nos decepciona Pierre Lemaitre con su juego de intrigas tan bien llevado.
Arranca de una premisa que carece de ambigüedades, que deja muy claro, incluso muy evidente, cual es la línea de salida (la locura de la protagonista). Nos va engatusando, sin que nos demos cuenta, en una carrera de fondo donde la situación se invierte en los últimos kilómetros para dar paso a una explicación lógica que deja boquiabierto al sorprendido lector pero que hace que todo encaje desde la primera página.
Es la historia de una enfermiza obsesión ejecutada con mucha premeditación, minuciosidad y con la inteligencia de una mente que no sabemos si es la propia enfermedad quien la activa hasta los extremos de maldad que es capaz de llevar a cabo.
Vestido de novia recibió el Premio de Novela Negra Europea, el Premio del Salón du Polar, el Dagger Award, el Premio Lire a la mejor novela francesa y el Premio de los Libreros de Nancy-Le Point. Con este bagaje detrás poco más podemos decir.
Considero que ha nacido un nuevo autor europeo que tiene mucho que decir, no solo en el género de la novela negra, sino de la literatura en general.
Los aficionados al trhriller estamos de enhorabuena. No siempre un flamante Premio Goncourt se puede contar entre el elenco de los autores del género literario que nos apasiona. Aunque, como ya dije en otra crítica, Lemaitre es un autor de oficio y que también escribe novelas de gran calado, tal como la que le ha dado el prestigioso Premio Goncourt. Me refiero a la excelente novela Nos vemos allá arriba, analizada ya en otra entrada de este blog.
Para acabar, recomiendo otra novela de Lemaitre, Alex. Otro thriller excelente, aunque un poco más truculento y artificioso que Vestido de novia, – no en vano se trata de sus primeras novelas y en la que a veces se aprecian los pecadillos de juventud – pero que sin duda hará las delicias de los aficionados.


Nos vemos allá arriba (Novela)

     Después de haber leído Vestido de novia, que comentaré en otra entrada de este blog, y el buen sabor de boca que me dejó, acometí la lectura de Nos vemos allá arriba. 
     A riesgo de que me tilden de exagerado, el cuerpo me pide que diga que esta novela, que hizo a su autor acreedor del Premio Goncourt del año 2013, es una obra maestra. El Premio Goncourt, que es el equivalente por su importancia al Premio Planeta, pero con más tradición, es el más añejo de las letras francesas. Particularmente siempre me cayó mal el escritor que instauró dicho premio (Edmond de Goncourt), y por extensión el galardón, pero sin duda su trayectoria avala a los afortunados que lo consiguen. En este caso muy merecido.
    Tras haberse dedicado con éxito a la novela negra, Pierre Lemaitre se desvincula del género en esta obra, demostrando de ese modo ser un escritor con oficio y que puede afrontar cualquier temática con garantías.
     En Nos vemos allá arriba narra las aventuras de dos amigos que han sufrido importantes traumas durante la I Guerra Mundial en las trincheras franco-alemanas y como se las ingenian una vez finalizada la contienda.
     Es un relato conmovedor y al mismo tiempo un canto a la amistad, a la lealtad y un alegato antibelicista denunciando la carnicería humana consustancial en la guerra. Una crítica a los negocios que se aprovechan del sufrimiento de las familias de los caídos y la hipocresía de los gobiernos. Con una prosa sin artificios y de fácil lectura, nos conduce por vericuetos agridulces, con pequeñas pinceladas de humor dentro del drama que describe. 
     Se aprecia como el autor se ha documentado para escribir este libro y es algo que se agradece. No solo cuida la trama sino que da mucha importancia al marco histórico, y en los primeros capítulos del libro nos describe el horror de la trinchera, el atronar de los obuses y las cargas a bayoneta calada. Pareciera que el olor de la pólvora y las emanaciones de gas mostaza invaden nuestros sentidos.
     En definitiva, una joya de esas que aparecen en el mercado del libro muy de vez en cuando y un autor a tener muy en cuenta.
     Ha escrito unos cinco libros, de los cuales tres están traducidos en nuestro país: Alex, Vestido de novia y Nos vemos allá arriba. Los dos primeros son sorprendentes novelas de suspense, thrillers de gran originalidad que harán las delicias de los aficionados a ese género literario.
     Espero ansioso los siguientes.



jueves, 2 de abril de 2015

Un hombre que se va (Ensayo)

Autobiografía del periodista y escritor Eduardo Zamacois Quintana, nacido en Pinar del Río, Cuba, 17 de febrero de 1873 y fallecido en Buenos Aires, el 31 de diciembre de 1971.
Escritor de relativo prestigio. Su longevidad – falleció con 98 años–, le permitió vivir todas las vicisitudes de finales del siglo XIX y tres cuartos del siglo XX, por lo que este libro es una crónica indispensable para el estudioso de la literatura en España e Hispanoamérica de esa época.
Por las numerosas páginas del libro circulan personajes de la talla de Galdós, Benavente, Blasco Ibáñez, Valle Inclán… etc., y múltiples referencias a otros protagonistas de la farándula, la política, las artes, etcétera.
Él, como individuo, fue un crápula y un mujeriego. Adúltero hasta límites insospechados, tenía un amante en cada puerto, cometía fraudes para paliar sus dificultades económicas y se regodea de ello en el libro, contando todo con pelos y señales. La edad parece que no es un motivo de arrepentimiento para una vida tan disoluta y libertina. Pero sus aventuras, sus  mujeres, sus timos y sus mentiras, son lo menos interesante del libro, aunque nos dan una medida de la mentalidad e idiosincrasia de un escritor bohemio que vive el presente sin preocuparse del futuro ni de las responsabilidades que deja tras él.
Vivió el apogeo de las revistas literarias, donde participó como redactor y director. Viajó numerosas veces a los países de centro y Sudamérica. Se codeó con dictadorzuelos de ese continente, se salvó de la muerte milagrosamente en la guerra civil y se vio envuelto en mil y una peripecias que narra con prosa sobria y memoria admirable.
Un libro denso pero muy ameno. Recomendable para los amantes de la biografía y de la literatura hispanoamericana del siglo XX.